Una segunda reunión entre los mandatarios se suscita imperativa

El 16 de julio de este año el presidente de Rusia Vladimir Putin, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump asistieron a una cumbre celebrada en Helsinki en la que discutieron diversos temas para la paz mundial.

Después de una reunión privada entre Putin y Trump, este último constató que los argumentos de su homólogo eran lo suficientemente fuertes como para descartar las supuestas intenciones del gobierno ruso en inmiscuirse en la política estadounidense.

No obstante, las habladurías y críticas que recibió Trump por esta declaración lo obligó a contradecirse en días posteriores (como ha solido suceder en otras temáticas). De hecho, el presidente Donald Trump había pautado una segunda reunión con Putin que se efectuaría entre septiembre y diciembre de este año, pero ha sido postergada hasta principios del año venidero.

Debates sobre políticas secretas rusas y norteamericanas

Trump comunicó a través de una carta leída por su asesor de seguridad nacional, John Bolton, que la razón principal que lo llevó a tomar esta decisión es que Vladimir Putin debe culminar su “cacería de brujas”.

Este término, muy utilizado por el mandatario, se refiere a la averiguación comandada por el Fiscal General Robert Mueller que tiene como finalidad esclarecer el caso de complicidad entre el grupo responsable de la campaña de Trump y el Kremlin en las pasadas elecciones del 2016.

Los alegatos del presidente de Estados Unidos mantienen en tensión al país, pues se infiere que los presidentes están debatiendo acerca de algún pacto secreto que será develado en cualquier momento.

Cuerpos de inteligencia de Estados Unidos opinan, con mucha seguridad, que el Kremlin sí tuvo intenciones claras y comprobables de influir en las elecciones presidenciales antes mencionadas. A pesar de esto, hasta ahora se espera el veredicto de la investigación de Mueller, la cual se ha ganado el nombre de “La trama rusa”.