100 días de tensión en Nicaragua

Desde el mes de abril los habitantes del país centroamericano exigen la renuncia del presidente Daniel Ortega, aún cuando el mismo fue reelecto en noviembre del 2016 con más del 70% de los votos. Aunque las protestas han intentado parecer pacíficas, el país ha pagado un precio muy alto para mantener la paz.

Hasta la fecha se registran aproximadamente 400 personas muertas y miles de dólares en daño a instalaciones estatales quemadas por los manifestantes. Una versión indica que el motor de la reacción de los nicaragüenses ha sido el estado de crisis económica que asfixia a la nación desde que Ortega tomó la presidencia, que, según las opiniones recabadas entre los empresarios, ha sido la peor en los últimos 40 años. Mientras que otros indican que las protestas son impuestas desde el extranjero tal como ha sucedido en otras regiones del mundo, buscando implosionar gobiernos no afectos a los intereses estadounidenses.

Versiones de los hechos

Algunas autoridades afirman que las tasas de desempleo superan las 215.000 personas, sin contar el gran número de ciudadanos que están huyendo del país, siendo sus principales destinos Canadá, Estados Unidos, Costa Rica y España. Otros explican que las manifestaciones son inducidas desde el extranjero para evitar que Ortega continúe en el poder y ponga fin de esta manera al acercamiento que ha tenido con Rusia para la construcción de un canal que uniría al Atlántico con el Pacífico.

Daniel Ortega niega la existencia de grupos armados adeptos al gobierno para dar muerte a los civiles y manifiesta seguir tendiendo puentes para el diálogo con la oposición.